miércoles, 9 de septiembre de 2026

El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas y sus reformas estructurales

   

Introducción

 

El general Juan Velasco Alvarado ocupó un lugar central en la historia republicana del Perú durante el siglo XX. Su régimen militar, autodenominado Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada (1968-1975), quebró el orden democrático tradicional e impulsó un conjunto de reformas estructurales sin precedentes en la economía, la sociedad y la cultura del país. Desde la expropiación de yacimientos petrolíferos hasta una radical Reforma Agraria, su proyecto buscó transformar las estructuras de poder nacional mediante una vía estatista y de pronunciado acento popular.

 

Sin embargo, para comprender el surgimiento, la orientación y la magnitud de estas medidas, es indispensable ubicar el proceso peruano dentro del contexto histórico mundial y regional de las décadas de 1960 y 1970:

 

 

La Guerra Fría y la bipolaridad mundial: El mundo se encontraba profundamente dividido entre el bloque capitalista, liderado por Estados Unidos, y el bloque socialista, encabezado por la Unión Soviética. En este escenario, surgían con fuerza los movimientos de liberación nacional y el Movimiento de Países No Alineados (o el Grupo de los 77), al cual Velasco se adhirió bajo la consigna de una tercera vía: "ni con el capitalismo ni con el comunismo".

 

 El impacto de la Revolución Cubana (1959): El triunfo de Fidel Castro en Cuba encendió las alarmas de seguridad en Washington y en los estamentos militares de América Latina. Las doctrinas de seguridad nacional promovidas por EE. UU. buscaban frenar el avance del comunismo. No obstante, en el Perú, los oficiales formados en el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM) concluyeron que la mejor forma de evitar una revolución de tipo marxista o guerrillera no era solo la represión, sino la eliminación directa de la injusticia social y del subdesarrollo mediante reformas conducidas desde el propio Estado.

 

 

 

Tensiones continentales y dictaduras de la época: A diferencia de las dictaduras de derecha que emergieron en el Cono Sur durante los años 70 (como las de Chile o Argentina), alineadas férreamente con Washington y de corte económico liberal, el régimen de Velasco se definió como progresista, nacionalista y antiimperialista. Esto generó severas fricciones con la administración estadounidense de Richard Nixon y llevó al Perú a establecer acuerdos diplomáticos y militares inéditos con la URSS y el bloque socialista.

 

 

El contexto económico global: La primera etapa del gobierno militar coincidió con un periodo de expansión y proteccionismo en América Latina. Sin embargo, hacia la mitad de la década de 1970, el escenario mundial cambió drásticamente con la Crisis del Petróleo de 1973. El alza global de los precios del combustible y la subsiguiente recesión internacional impactaron de lleno en las arcas del Estado peruano, acelerando el colapso económico del modelo estatista.

 

 En este complejo marco internacional de confrontación ideológica y cambios geopolíticos, la figura de Velasco Alvarado se erige como la de un actor contradictorio y trascendental: un militar que encabezó una dictadura que suprimió libertades cívicas y sumió al país en una aguda crisis económica, pero que, simultáneamente, reconfiguró la identidad social, laboral y cultural del Perú contemporáneo.

 

Juan Francisco Velasco Alvarado (Castilla, Piura, 16 de junio de 1910-Lima, 24 de diciembre de 1977) fue un militar y político peruano quien siendo jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, dirigió y ejecutó el golpe de Estado del 3 de octubre de 1968, con el cual derrocó al presidente Fernando Belaúnde Terry y logró ejercer el poder absoluto hasta 1975 durante el llamado Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada.

 

 

 

Proveniente de una familia de clase trabajadora de Piura, estudió en el Colegio San Miguel de dicha ciudad. En 1929 se trasladó a Lima para sentar plaza como soldado y, al año siguiente ingresó a la Escuela Militar de Chorrillos de donde egresó en 1934 como subteniente de infantería. Poco a poco fue ascendiendo en los diversos grados de la carrera militar, al tiempo que desempeñaba cargos propios de la vida profesional. Fue director de la Escuela Militar, jefe de Estado Mayor de la IV División del Centro de Instrucción Militar del Perú, comandante general de la II División Ligera en 1960, y luego de la I Región Militar en 1964. Ascendido a general de división en 1965, fue nombrado inspector general del Ejército; luego fue nombrado Jefe del Estado Mayor en 1966, comandante general del Ejército en 1967 y jefe del Comando Conjunto en 1968. En esta situación y junto con los comandantes generales de las otras armas, constituyó una Junta Revolucionaria que derrocó al presidente Fernando Belaúnde Terry el 3 de octubre de 1968, siendo él designado como Presidente de la República.

 

 

 

Su labor al frente del gobierno se distinguió por una serie de cambios y reformas estructurales que implementó en el país, autodenominada la "Revolución peruana". El 9 de octubre de 1968, expropió la refinería de Talara operada de la International Petroleum Company, empresa trasnacional a la que expulsó del país, poniendo así fin al largo litigio de La Brea y Pariñas. El 24 de junio de 1969 dio la Ley de la Reforma Agraria, que buscaba un reparto equitativo de la tierra, la distribución racional del agua y la elevación de la dignidad de los campesinos. Además del petróleo, nacionalizó los demás recursos básicos del país: los yacimientos mineros (Cerro de Pasco, Marcona, Quellaveco y Michiquillay); y la industria pesquera. Puso bajo control directo del Estado la banca, las telecomunicaciones y los diarios. Hizo una amplia reforma educativa, que incluyó declarar al idioma quechua como lengua oficial, entre otros cambios estructurales para adecuar al país a la coyuntura del mundo. En el aspecto internacional, entabló relaciones con los países del bloque socialista, participó en el Grupo de los 77 o de los países en vías de desarrollo y se declaró antiimperialista.

 

 

 

El gran costo que trajeron consigo las reformas estructurales, así como la crisis del petróleo de 1973, desataron en el país una crisis económica. Se incrementó la inflación y aumentó el costo de vida, lo que trajo consigo el malestar social, cuyo momento más tenso fue el llamado Limazo de 5 de febrero de 1975. Desde 1973 Velasco estuvo delicado de salud, debiendo sufrir la amputación de una pierna, pese a lo cual siguió gobernando hasta que fue relevado del gobierno el 29 de agosto de 1975, tras el golpe de Estado del general Francisco Morales Bermúdez Cerruti. Su salud se agravó en 1977, acabando por fallecer a fines de ese mismo año. Su entierro fue multitudinario.

 

 

 

Infancia y juventud

 

Fue hijo de Manuel José Velasco Gallo y de Clara Luz Alvarado Zevallos. Nació en el pueblo de Tacalá, en el distrito de Castilla de la provincia de Piura, el 16 de junio de 1910. Provenía de una familia de clase trabajadora. Su padre era sanitario, y su madre vendía chicha para solventar los gastos del hogar, ya que en total eran once hermanos.

 

 

 

Cursó estudios escolares primarios en el centro escolar N.º 21 (1918-1922) y secundarios en el Colegio San Miguel (1923-1927), ambos de la ciudad de Piura. Terminados sus estudios escolares, decidió seguir la carrera militar, pero al no contar con recursos para trasladarse a Lima, demoró meses en partir, hasta que se embarcó de polizón en el barco chileno Imperio que se hallaba acoderado en el puerto de Paita.

 

 

 

Carrera militar

 

En 1929, a los 18 años, llegó a Lima cuando ya se había realizado el concurso de admisión a la Escuela de Cadetes de la Escuela Militar de Chorrillos de ese año. Decidió entonces incorporarse al ejército como recluta, el 5 de abril de 1929. Pudo ingresar al ejército gracias a la intercesión del capitán Félix Huamán Izquierdo, su paisano. Asistió luego a la Escuela Militar de oficiales, de donde egresó el 1 de febrero de 1934, con el grado de subteniente de infantería. Obtuvo el primer puesto de su promoción (llamada Huáscar), pero la espada de honor la ganó su compañero Enrique López Velasco, del arma de ingeniería.

 

 

 

En 1935 fue nombrado instructor de la Escuela de Clases. En 1937, ascendió a teniente. En 1939, pasó a ser instructor de la Escuela de Cadetes. En 1940, ascendió a capitán y fue destacado a la División de la Selva, pero retornó a Lima en 1941, para servir como instructor en la Escuela de Oficiales.

 

 

 

Pasó a cursar en la Escuela Superior de Guerra (1944), donde más tarde fue profesor de Infantería, Táctica y Estado Mayor (1946). En 1945, ascendió a mayor y en 1946 fue diplomado como oficial de Estado Mayor. En 1949, ascendió a teniente coronel y en 1952, pasó a dirigir la Escuela Militar donde hizo varias reformas, adecuando su reglamento al avance del arte bélico.

 

 

 

En 1953, pasó a comandar un batallón de infantería de la División de la Selva, hasta 1954. Al año siguiente ascendió a coronel. Luego pasó a ser Director de la Escuela de Infantería y jefe de Estado Mayor de la IV División del Centro de Instrucción Militar del Perú (1955-1958).

 

 

 

En 1959, bajo el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche, fue ascendido a General de Brigada. Su ascenso se dio por intercesión directa del presidente, ya que había sido “baloteado” (descalificado) por el entonces ministro de Guerra, Alejandro Cuadra Ravines. Fue nombrado director general de Tiro y comandante general de la II División Ligera, cargo que ejerció de 1960 a 1961.

 

 

 

En 1962, pasó a ser agregado militar en la Embajada del Perú en París, Francia y, ya de retorno, fue nombrado jefe de Estado Mayor de la I Región Militar (1964). En 1965, ascendió a General de División. En enero de 1968, bajo el primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry, asumió la Comandancia General del Ejército y la presidencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú. El ejercicio de estas dos funciones impidió que el presidente Belaunde lo nombrara ministro de Guerra en su último gabinete que juró el 3 de octubre de 1968. El que asumió entonces el ministerio de Guerra fue el general Roberto Dianderas.

 

 

 

En Chincha, conoció a la que sería su esposa, Consuelo Gonzales Posada (hermana de Luis Gonzales Posada), que por entonces era una activista aprista. De esta unión nacieron: Teresa Consuelo, María Elena, Francisco Javier y Juan Mario.

 

 

 

Plan de salvación nacional contra el gobierno de Belaúnde

 

Desde la Comandancia General del Ejército y la presidencia del Comando Conjunto, empezó a preparar el plan de salvación nacional contra el gobierno democrático de Belaúnde, que era permanentemente saboteado desde el Congreso por el APRA y el odriísmo aliados. Entre los oficiales que secundaron a Velasco destacaban cuatro coroneles: Rafael Hoyos Rubio, Jorge Fernández-Maldonado, Leonidas Rodríguez Figueroa y Enrique Gallegos Venero. Estos oficiales, formados en el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM), se dedicaron previamente a estudiar la situación política, social y económica del Perú y concibieron un plan que, a su juicio, superaría la terrible crisis que agobiaba a la nación.

 

 

 

Según Velasco, desde el 28 de abril de 1968 se hallaba redactado el Plan Inca, el plan secreto al que debía ajustarse su gobierno revolucionario, que redactó en colaboración con dichos coroneles, pero solo lo daría a conocer públicamente en 1974.

 

 

 

El escándalo del Acta de Talara y la Página 11

 

Artículo principal: La Brea y Pariñas

 

 

 

Después de la juramentación de nuevo Gabinete de Belaúnde, presidido por Miguel Mujica Gallo, Velasco despide y estrecha la mano de Belaúnde, horas antes de dar su Golpe de Estado.

 

Se justificó el golpe de Estado con el antiguo problema de La Brea y Pariñas. Este era el nombre de unos yacimientos petrolíferos situados en el norte y explotados entonces por una compañía estadounidense, la International Petroleum Company (IPC). Durante décadas esta compañía y su antecesora británica se habían negado a pagar al Estado el monto real de los impuestos por explotación, usando a su favor un error inicial de parte del Estado en la medición de las pertenencias que explotaban.

 

 

 

Este viejo litigio tuvo su término el 13 de agosto de 1968 con la suscripción del Acta de Talara, por la cual todos los campos petrolíferos que explotaba la IPC retornaban al Estado peruano, mientras que dicha compañía solo se quedaba con la vieja refinería de Talara. Pronto se habló de manejos ocultos en la operación, que supuestamente beneficiaban a la IPC, y se acusó de “entreguismo” al gobierno de Belaunde. El escándalo estalló cuando se denunció que faltaba una página en el contrato de precios de petróleo crudo entre la estatal Empresa Petrolera Fiscal (EPF) y la IPC (10 de septiembre de 1968). Se especuló si en esa página específica figuraba algún beneficio que de manera furtiva el Estado estaría dando a la IPC. Esa fue el famoso escándalo de la "Página Once", que fue el detonante del golpe de Estado que Velasco encabezaría en menos de un mes.

 

 

 

El mismo Velasco reconoció que el golpe de Estado de octubre de 1968 fue tramado desde inicios de ese año, antes de que estallara el escándalo de la página once, por lo que este no pudo ser su verdadera razón, sino solo el detonante o el pretexto. Se ha discutido por tanto sobre las verdaderas causas del golpe. Mientras que unos sostienen que a los militares les inspiraba un sincero deseo de implantar la justicia social en el Perú, otros han hecho notar que estos, que por tradición eran antiapristas, se adelantaron a impedir la realización de las elecciones generales de 1969, en las que se presagiaba el triunfo de Víctor Raúl Haya de la Torre. Esta última tesis ha sido sostenida por el mismo Belaunde, argumentando que en el fondo, el golpe no iba dirigido contra su gobierno (que estaba por finalizar), sino para evitar que Haya de la Torre llegara al poder.

 

 

 

El golpe de Estado de 1968

 

Véase también: Golpe de Estado en Perú de 1968

 

 

 

Soldado de Ejército Peruano, encerrando la rejas del Palacio del Gobierno, durante el golpe.

 

El 2 de octubre de 1968, el general Velasco acudió por la mañana al Palacio de Gobierno y presentó su saludo al presidente Belaúnde, durante la juramentación del gabinete presidido por Miguel Mujica Gallo. En horas de la madrugada del 3 de octubre, tanques de la división blindada rodearon el Palacio de Gobierno, así como el Palacio del Congreso. El presidente Belaúnde fue aprehendido y enviado en avión hacia Buenos Aires. El Congreso fue cerrado.

 

 

 

Se consumó así el golpe de Estado, que a decir de los golpistas tenía carácter de “institucional”, es decir que contaba con el apoyo de las Fuerzas Armadas en sus tres armas (Ejército, Marina y Aviación). Sin embargo, después se supo que el golpe había sido planeado por un grupo de oficiales del Ejército encabezados por Velasco, entre los que destacaban cuatro coroneles ya mencionados: Rafael Hoyos Rubio, Jorge Fernández-Maldonado, Leonidas Rodríguez Figueroa y Enrique Gallegos Venero. Los demás miembros de las Fuerzas Armadas, en sus tres ramas, se plegaron posteriormente, al consumarse los hechos.

 

 

 

No obstante, se hizo visible el descontento de algunos oficiales. Como fue el caso del comandante general de la Marina, vicealmirante Mario Castro de Mendoza, que solicitó su pase al retiro, siendo reemplazado por el contralmirante Raúl Ríos Pardo de Zela. Asimismo, el general de división Alejandro Sánchez Salazar, partidario de Belaunde y el segundo en la jerarquía del Ejército, fue obligado a renunciar. Su lugar fue ocupado por el general Ernesto Montagne Sánchez, que pasó a ser el comandante general del Ejército.

 

 

 

Gobierno

 

Véase también: Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas

 

Artículos principales: Gobierno de Juan Velasco Alvarado y Reforma agraria peruana de 1969.

 

 

 

El general Juan Velasco Alvarado en el año 1970.

 

 

 

Conformación del Gobierno Revolucionario

 

En el manifiesto que ese mismo 3 de octubre de 1968 dieron los militares, estos trataron de justificar el golpe arguyendo contra el gobierno depuesto su «pseudo solución entreguista dada al problema de La Brea y Pariñas». Acto seguido, se dio el Estatuto que regiría al autodenominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Los comandantes generales: Ernesto Montagne Sánchez (Ejército), Raúl Ríos Pardo de Zela (Marina) y Alberto López Causillas (Fuerza Aérea) se constituyeron en Junta Revolucionaria y designaron al general Juan Velasco Alvarado como Presidente de la República. A diferencia de la Junta Militar de 1962, la Junta Revolucionaria instalada en 1968 no puso un límite al tiempo en que permanecería en el poder. Velasco habló de un “proceso” requerido para llevar a cabo las grandes reformas que el país necesitaba.

 

 

 

El estatuto contemplaba que el presidente de la Junta Militar debía ser un miembro de la Fuerza Armada, sin precisar que estuviera o no en actividad. De modo que cuando Velasco pasó a la situación de retiro el 31 de enero de 1969, se mantuvo en la presidencia, al no haber unanimidad dentro de la Junta para que fuera relevado.

 

 

 

En principio, el gobierno revolucionario declaró sujetarse a la Constitución vigente (la de 1933) y a las demás leyes, pero siempre en cuanto estas «sean compatibles con los objetivos del gobierno revolucionario». En otras palabras, la Constitución y las leyes quedaban subordinadas a los objetivos del gobierno.

 

 

 

Velasco conformó su primer gabinete ministerial con ministros militares; posteriormente ingresarían civiles. Juraron el mismo día del golpe de Estado, el 3 de octubre, a las siete de la noche, luego de la lectura del Estatuto del gobierno revolucionario. Como presidente del Consejo de Ministros y ministro de Guerra fue nombrado el general Ernesto Montagne Sánchez. Los demás comandantes de la Junta pasaron a ser ministros de sus respectivas ramas: Raúl Ríos Pardo de Zela (Marina) y Alberto López Causillas (Aviación). El general Armando Artola Azcárate fue designado como ministro del Gobierno y Policía (cartera que pasó luego a ser denominada “del Interior”); y el general Edgardo Mercado Jarrín fue nombrado como ministro de Relaciones Exteriores.

 

 

 

La toma de Talara

 

El 9 de octubre de 1968, se ordenó la toma de las instalaciones de la IPC en Talara, la misma que la realizaron las fuerzas de la Primera Región Militar con sede en Piura, al mando del general Fermín Málaga. Este hecho recibió una gran aprobación del país y ayudó al gobierno a consolidarse en el poder. La fecha del 9 de octubre se celebró a lo largo del gobierno militar como el Día de la Dignidad Nacional (efeméride que fue eliminada con el retorno a la democracia en 1980).

 

 

 

Reformas y cambios estructurales

 

En líneas generales, la política de Velasco se enfocó a nacionalizar los sectores claves de la economía por medio de medidas proteccionistas e intervencionistas. Se rodeó de muchos civiles de tendencia socialista y tanto él como el resto de los militares que integraban la Junta y el Consejo de Ministros se consideraban a sí mismos como «progresistas».

 

 

 

Discurso de miembros del gobierno revolucionario, en la fotografía se puede apreciar la imagen de Túpac Amaru II.

 

El gobierno nacionalizó sectores clave de la economía, como los bancos, la industria petrolera y los sectores relacionados con la exportación. La pesca, la minería, las telecomunicaciones, la energía, el petróleo, se agruparon en conglomerados estatales (PescaPerú, MineroPerú, Petroperú, ElectroPerú, EntelPerú, etc.); el tipo de cambio y el comercio exterior pasaron a depender del Estado.

 

 

 

La IPC fue expulsada definitivamente del país, y aunque Velasco anunció reiteradamente que no le pagaría ninguna compensación, más tarde el Estado Peruano negoció con el gobierno de Estados Unidos para indemnizar a todas las empresas estadounidenses expropiadas por el gobierno militar. Se firmó al respecto el Convenio De la Flor-Greene, entre el canciller peruano, general Miguel A. de la Flor Valle, y el señor James R. Greene, enviado especial del presidente Richard Nixon. El monto global de la indemnización fue fijado en 76 millones de dólares, de los cuales, más de 23 157 000 fueron para la Standard Oil of New Jersey, de la que era filial la IPC. En cuanto al millonario adeudo tributario que la IPC tenía con el Estado peruano (origen del llamado caso La Brea y Pariñas), no volvió más a mencionarse y por ende, quedó en el olvido.

 

 

 

La piedra angular de la política económica del gobierno fue la reforma agraria, que buscaba un reparto equitativo de la tierra, la distribución racional del agua y la elevación de la dignidad de los campesinos que hasta entonces eran explotados por los grandes propietarios de tierras o hacendados, a veces bajo el sistema feudal. Según una fuente, se redistribuyeron más de diez millones de hectáreas a cerca de 400 mil familias campesinas.

 

 

 

El régimen de Velasco realizó inversiones masivas en educación. Las lenguas quechuas, hablada por casi la mitad de la población pero ignorada hasta entonces por las autoridades, fueron elevadas a un estatus equivalente al del español.

 

 

 

Orden interno. Control de los medios de comunicación

 

En el orden interno, su gobierno, que ha sido definido como dictadura, tras asumir los poderes Ejecutivo y Legislativo, tomó el control del Poder Judicial. Destituyó a los miembros de la Corte Suprema y nombró a otros, y estableció el llamado Consejo Nacional de Justicia, al que dio la función de elegir a todos los jueces y vocales. De los diez delegados que conformaban este Consejo, seis eran puestos directamente por el gobierno.

 

 

 

Mantuvo en proscripción al partido Acción Popular, a cuyos líderes obligó a exiliarse. Impuso fuertes restricciones a la libertad de prensa. En su propósito de controlar todos los medios de comunicación, empezó por expropiar y cooperativizar a los diarios Expreso y Extra, de propiedad de Manuel Ulloa Elías, que había sido uno de los prohombres del belaundismo. Adquirió indirectamente el diario La Crónica, a través de la apropiación del Banco Popular del Perú. También impuso su control sobre la radio y la televisión, obligándoles a las empresas a que el Estado tuviera un 50% de su accionariado, que posteriormente llegó al 100%. Finalmente, en la medianoche del 27 de julio de 1974, expropió todos los diarios de la capital que aún quedaban libres.

 

 

 

Política exterior

 

En política exterior, a diferencia de las dictaduras militares latinoamericanas de la época, en su mayoría de derechas, estableció relaciones diplomáticas con la URSS, Cuba, China y otros países del bloque socialista. Adquirió material militar soviético y francés para modernizar el ejército peruano. Esto le valió la hostilidad de Estados Unidos, que respondió con presiones comerciales, económicas y diplomáticas. En 1973, el Perú pareció superar el bloqueo financiero impuesto por Washington al negociar un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo para financiar su política de desarrollo agrícola y minero.

 

 

 

En el ámbito subcontinental, el Perú fue uno de los impulsores del proceso de integración andina, al suscribir el Acuerdo de Cartagena de 1969, que creaba el llamado Pacto Andino, actual Comunidad Andina. Las relaciones con Chile se deterioraron bruscamente tras el golpe de Estado ocurrido en dicho país en 1973. Como resultado, Velasco Alvarado diseñó planes sobre una posible invasión a este país.

 

 

 

Obras principales

 

Nacionalizó la Banca Nacional desde el inicio de su gobierno, cuando el 31 de diciembre de 1968 se dio el decreto ley 17330 dispuso que el 75% del accionariado debía estar en manos de peruanos.

 

 

 

Nacionalizó algunos de los recursos mineros del país: expropió los yacimientos petrolíferos de Talara (de la IPC), así como las explotaciones e instalaciones de Cerro de Pasco Corporation y Marcona Mining. Surgieron diversas empresas estatales: PetroPerú (Petróleos del Perú), Centromin Perú (encargada de la actividad minera metalúrgica de la zona central del Perú), Hierro Perú (para Marcona) y Sider Perú (para la siderúrgica de Chimbote). 

 

 

 

Por decreto ley 17716 dado el 24 de junio de 1969, se dispuso una reforma agraria en todo el país con el objetivo de poner fin al sistema de tenencia de la tierra de la oligarquía terrateniente. En dicha fecha se celebraba el Día del Indio, que pasó a denominarse Día del Campesino. La reforma afectó a los latifundios de la sierra, pero también a los complejos agroindustriales de la costa. Los campesinos recibieron las tierras, pero su administración se encomendó inicialmente a tecnócratas y algunos oficiales del ejército en servicio o retirados. Más tarde se crearon sistemas corporativos de tenencia: las Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS) y las Cooperativas Agrarias de Producción (CAPS), sin estar debidamente capacitadas para administrarlas, lo que causó un descenso en la producción agrícola.

 

 

 

Por ley de 28 de marzo de 1969 se estableció que la extracción de los recursos pesqueros era de interés social y de necesidad pública. En 1970 se creó la empresa estatal Empresa Pública de Servicios Pesqueros (EPSEP). Se creó también el Ministerio de Pesquería. La pesca se orientó hacia el consumo humano. Con ello se mejoró la alimentación de la población, puesto que, por ejemplo, el pescado de mar que nunca había llegado fresco a los andes peruanos, llegaba ahora en carros refrigerados de la empresa pesquera estatal.

 

 

 

En mayo de 1973 se estatizó la industria pesquera (harina y aceite de pescado), creándose la empresa estatal PescaPerú. Previamente, había sido asesinado de manera misteriosa el empresario Luis Banchero Rossi, el más importante de los industriales pesqueros del Perú. El nuevo sistema provocaría el colapso de la industria pesquera (harina y aceite de pescado), que hasta entonces había sido la primera del mundo, a tal punto que bajo el gobierno de Morales Bermúdez se tuvo que volver a privatizarla.

 

 

 

Para distribuir los alimentos producidos por las cooperativas agrarias creadas por la revolución, se creó el Ministerio de Alimentación, que entró en funciones en enero de 1975. Se orientó a gestionar convenios para importar alimentos para el país.

 

 

 

La reforma del sector industrial se hizo por medio de la Ley General de Industrias, que creó la Comunidad Industrial. Esta involucraba a todos los trabajadores de una empresa, los cuales en teoría debían participar en las utilidades, en la gestión y la administración de la misma.

 

 

 

Impuso un control directo del Estado sobre las telecomunicaciones. Se creó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (EntelPerú), encargada de establecer y regular los servicios de telecomunicaciones. La Compañía Peruana de Teléfonos fue expropiada y el Estado asumió una participación mayoritaria en la Radio y la Televisión, inicialmente en un 51% del accionariado; posteriormente abarcó el 100%.

 

 

 

Creó las Empresas de Propiedad Social (EPS), nuevo modelo empresarial, inspirado en el modelo de autogestión del yugoslavo Josip Broz Tito. De acuerdo a ley, estas empresas pertenecían al conjunto de trabajadores, aunque sin corresponderles derechos de propiedad individual o de grupo: solo propiedad social. Los trabajadores tenían derecho a intervenir en la gestión y beneficios de la empresa. Su puntal financiero era el Fondo Nacional de Propiedad Social (FONAPS).

 

 

 

Tras la decisión de los Estados Unidos de suspender la venta de armas al Perú, Velasco decidió equipar a las Fuerzas Armadas con moderno armamento comprado a la Unión Soviética, a tal punto que el Perú se convirtió en una de las mejores naciones armadas de América Latina. El Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) mantuvo relaciones de cooperación, colaboración e intercambio de información con la KGB rusa.

 

 

 

Con el fin de movilizar organizadamente a la población y controlar las movilizaciones sociales, creó en 1972 el Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social (SINAMOS), que pronto actuó como una entidad política al servicio del gobierno revolucionario. Pasaron a formar parte del SINAMOS algunos intelectuales progresistas y cuadros de izquierda, como fue el caso del exguerrillero del ELN, Héctor Béjar, quien fue nombrado director del área juvenil del SINAMOS. Otros directivos del SINAMOS fueron Carlos Delgado (exaprista), Carlos Franco, Hugo Neira, Jaime Llosa, etc.

 

 

 

En el ámbito internacional, el gobierno de las Fuerzas Armadas promovió una política de no alineación, bajo el lema «ni con el capitalismo ni con el comunismo». En los hechos, la ruptura con los Estados Unidos implicó alianzas con casi todos los países del llamado bloque socialista.

 

 

 

Estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, la República Popular China, con Hungría, Bulgaria, Alemania del Este, Yugoslavia, Polonia y Corea del Norte. El primer embajador en la URSS fue Javier Pérez de Cuéllar, que después llegó a ser secretario general de las Naciones Unidas entre enero de 1982 y diciembre de 1991.

 

 

 

En el ámbito sudamericano, continuó apoyando la política de integración de los países andinos iniciada por Belaunde. En mayo de 1969, el Perú suscribió con Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador el Acuerdo de Cartagena, origen del llamado Pacto Andino, actual Comunidad Andina. En 1973 se unió a ella Venezuela, mientras que Chile se retiró en 1976.

 

 

 

El 24 de marzo de 1972, se promulgó una Ley General de Educación, cuya finalidad era triple: «a) extender las oportunidades educacionales a todos los peruanos; b) propender a la creación del “hombre nuevo” (crítico, participativo y solidario); y c) establecer un nuevo sistema educativo: educación inicial, educación básica y educación superior». La ley estableció también varias modalidades educativas.

 

 

 

La reforma educativa de 1972 previó una educación bilingüe para los peruanos, sobre todo usuarios de lenguas nativas, que componían casi la mitad de la población. En 1973 se dio el Reglamento de Educación Bilingüe y, el 27 de mayo de 1975, por Decreto Ley N.º 21156, se reconoció al quechua, a la par con el español, como lengua oficial de la República. Ya bajo el gobierno de Morales Bermúdez, se aprobó el alfabeto básico general del quechua por Resolución Ministerial N.º 4023 de 16 de octubre de 1975. En 1976, se editaron seis gramáticas y sus respectivos diccionarios para los diversos dialectos del quechua.

 

 

 

En 1974, se dio la Ley de Comunidades Nativas y Promoción Agraria de las Regiones de la Selva Alta y Selva Baja, que otorgó a dichas comunidades la jurisdicción colectiva sobre el territorio y sus recursos.

 

 

 

Igualó los derechos de los llamados hijos naturales (nacidos fuera del matrimonio), desterrando para siempre del ordenamiento jurídico la diferenciación entre hijos “legítimos” e “ilegítimos”, lo que sería después plasmado en la Constitución de 1979.

 

 

 

Realizó un conjunto de obras en beneficio de su tierra natal: la restitución al departamento de Piura de terrenos que se hallaban incluidos sin aparente razón en el de Lambayeque; el proyecto Chira-Piura; la construcción de una planta de fertilizantes en Talara; el complejo pesquero de Paita; la modernización de la refinería de petróleo de Talara; la creación del comité ejecutivo del complejo Bayóvar; y la construcción de una planta de solventes para producir alcohol isopropílico y acetona en Talara.

 

 

 

Colapso gubernamental

 

Visita oficial a Perú en 1970 del presidente chileno Salvador Allende.

 

Artículo principal: Limazo

 

 

 

Las grandes reformas emprendidas fueron relativamente ineficaces, a pesar de cierta mejora del nivel de vida de las clases trabajadoras y del desarrollo industrial.

 

 

 

Las políticas seguidas con respecto a las industrias pesqueras y agrícolas tuvieron un fuerte impacto negativo. La anchoveta, clave en el ecosistema marino del país, atravesó por una sobrepesca realizada por PescaPerú. A pesar de que la producción alcanzó niveles récord en los primeros años, la sobreexplotación de esa especie marina y los efectos del fenómeno de El Niño de 1973 provocaron un fuerte descenso de la misma.

 

 

 

Otra razón para el colapso de la industria pesquera fue que, a diferencia del sistema privado en que la empresa pagaba a los trabajadores solo si obtenían buena pesca, en el sistema estatal se les pagaba pescaran o no. Ello ocasionó muchas pérdidas. Tan crítica llegó a ser la situación, al punto que bajo el gobierno de Morales Bermúdez se tuvo que volver a privatizar la industria pesquera. Pero tal había sido el impacto, que el país solo pudo recuperar un nivel de actividad adecuado más de diez años después.

 

 

 

La reforma agraria, de carácter ambicioso, fue mal ejecutada. Los antiguos propietarios se opusieron a la confiscación dado que los bienes expropiados se pagaron con bonos no negociables que corrían el riesgo de perder todo su valor con la inflación. Con la reforma surgieron miles de explotaciones o minifundios sin capital, lo que perturbó la producción agrícola. Además, los canales de distribución eran objeto de sabotaje, especulación y contrabando, lo que provocaba periódicamente escasez y racionamiento. A lo largo de todo el gobierno militar, la producción agrícola se estancó o decreció. De exportador de papas, el Perú pasó a ser importador. Pero el más sensible colapso fue el de la industria azucarera, hasta entonces uno de los pilares de la economía peruana.

 

 

 

En cuanto a la política económica y monetaria, su mal manejo desató la crisis inflacionaria. Sin haberse aumentado la producción, se aumentaron los gastos del Estado: incremento de los ministerios y de la burocracia estatal; multiplicación de empresas públicas que trabajaban a pérdida, la misma que era resarcida por la caja fiscal; y subsidios a la gasolina y a los productos de primera necesidad. Todo lo cual aumentó el déficit presupuestal, por lo que se recurrió a la emisión inorgánica de billetes. Esto a la vez desató la inflación y la devaluación de la moneda. Para evitar la fuga de divisas, se impuso el control de cambios, abandonándose así el libre cambio que regía desde 1950. Pero no se logró evitar esa fuga; para 1975, el déficit fiscal era de 1500 millones de dólares, mientras que las reservas del Banco Central eran de apenas 800 millones. Estas, tras la caída de Velasco, desaparecerán o se convertirán en reservas negativas. El costo de vida se disparó.

 

 

 

Factores externos influyeron también en la crisis. La crisis de 1973, con la violenta alza del petróleo paralela a la guerra de Yom Kipur, afectó mucho a la economía peruana, que era un importador neto de petróleo. El endeudamiento se convirtió en la única manera en que el Perú pudo paliar a corto plazo la crisis, comprometiendo así su futuro.

 

 

 

En 1973, cuando la crisis económica ya era evidente, Velasco sufrió un grave colapso de salud. El 22 de febrero de ese año fue hospitalizado de urgencia. Se creyó al principio que había sufrido un infarto o un derrame cerebral, pero luego se anunció que había sufrido una hemorragia interna.

 




martes, 8 de septiembre de 2026

El Pincel Norteño: Evolución, Rostros y Vanguardia de la Pintura en Lambayeque

 

Los procesos evolutivos del arte universal han recorrido múltiples caminos a través del espacio-tiempo socio-histórico y artístico. En el norte del Perú, la pintura lambayecana constituye un ecosistema dinámico donde conviven la reinterpretación de las raíces ancestrales, la formación académica, la innovación conceptual y un marcado compromiso gremial por la identidad regional.

1. Los Maestros de la Reinterpretación Ancestral

La Plástica lambayecana contemporánea tiene entre sus pilares a creadores que reinterpretan la herencia precolombina de los moches, sicanes y chimús desde lenguajes modernos.

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                     PLÁSTICA LAMBAYECANA CONTEMPORÁNEA                 

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    LENGUAJE ANCESTRAL          FORMACIÓN ACADÉMICA     │ VANGUARDIA Y 

      Y REVALORIZACIÓN             Y GESTIÓN            │ INNOVACIÓN   

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│ • Juan Carlos Ñañake       │ • UNPRG (E.P. Arte)        │ • Kichi Berger│

│ • Orlando Chero            │ • Dr. Alexander Cruz       │ • Antulín    

│ • Perci Izquierdo          │ • Mg. Stalin Reina            Tello      

│ • José Ibáñez Castañeda    │ • Colectivos:              │ • Colectivo  

│ • Manuel Eduardo Vásquez      - Piel y Trama              Moche      

│ • Carmen Pintado              - Colectivo Cliché                     

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  • Juan Carlos Ñañake Torres: Formado artísticamente en Piura y Argentina, se caracteriza por rechazar la copia literal para dedicarse a la reinterpretación simbiótica de la iconografía mochica, chimú, tallán y virú mediante óleos, grabados y xilografías. Emplea técnicas modernas como chorreados, grafismos y esparcidos. Destaca también su incursión monumental con la escultura de 5 metros del papa León XIV ubicada al ingreso de Chiclayo.
  • Orlando Chero Rojas: Con una trayectoria iniciada en 1982, su propuesta integra el cubismo con el neoindigenismo. Su principal motor creativo son los huacos retratos mochicas, cuya expresividad traslada al lienzo contemporáneo. En el plano organizacional, reactivó en 2019 el Centro Cultural Artístico Lambayecano (CECAL) para impulsar exposiciones colectivas locales.
  • Perci Izquierdo Mego: De origen amazónico pero plenamente arraigado en la región, fue discípulo del maestro indigenista Pedro Azabache. Su obra destaca por la fuerza cromática y ricas texturas al óleo inspiradas en la vida cotidiana moche y en hallazgos como la Sacerdotisa de Chornancap.
  • José Ibáñez Castañeda: Uno de los grandes referentes históricos y vigentes de la región. En octubre de 2024 celebró 56 años de trayectoria ininterrumpida con la exposición individual “PINTURA TOTAL” en el auditorio del ICPNA de Chiclayo, consolidándose como uno de los pintores clásicos más respetados del norte.

2. Reconocimiento Nacional, Presencia Femenina y Acción Gremial

El talento lambayecano ha trascendido fronteras regionales a través del rigor técnico y la organización asociativa.

Eje Temático

Representantes / Entidades

Impacto y Aportes

Reconocimiento Nacional

Manuel Eduardo Vásquez Niño

Pintor tumaneño ganador del premio nacional Maravillarte 2022 en pintura, demostrando la competitividad de la plástica regional a escala nacional.

Presencia Femenina e Interdisciplinariedad

Carmen Pintado Vás

Creadora multifacética que abarca óleo, acuarela, escultura y fotografía, aportando diversidad técnica al arte norteño.

Iniciativa Gremial

ASAPLAM (Asociación de Artistas Plásticos de Lambayeque)

Organización impulsora de muestras en espacios como el Casino de Pimentel (En la inmensidad del color) y la Dirección Regional de Cultura.

3. El Ámbito Universitario: La Cantera de la UNPRG

La Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG) funciona como el principal núcleo de formación y articulación académica para los nuevos lenguajes visuales.

Formación y Gestión Docente

  • Dr. Alexander Cruz Salazar: Escultor, restaurador y docente de la Escuela Profesional de Arte. Lideró junto a estudiantes del octavo ciclo la restauración del busto de Pedro Ruiz Gallo, patrimonio institucional de la universidad. La propuesta artística del reconocido pintor, escultor, docente e investigador lambayecano Alexander Cruz Salazar se articula en la intersección entre el saber académico, la teología, la memoria histórica y el imaginario ancestral del norte peruano.
  • Mg. Stalin Reina Alvarado: Pintor, docente e investigador responsable del acompañamiento en los talleres de dibujo y pintura, promoviendo la investigación sobre la plástica norteña.
  • Jorge Vásquez: Coordinador del Centro Cultural Municipal de Chiclayo, articulador entre las promociones de la UNPRG y los espacios de exhibición pública como el Palacio Municipal.

Muestras y Colectivos Emergentes

  1. Piel y Trama: Exposición colectiva del cuarto ciclo de Artes Plásticas de la UNPRG, enfocada en la revalorización de la identidad étnica y la vida cotidiana.
  2. Construyendo arte: del proceso creativo a la materia consolidada: Muestra docente-estudiantil que exhibe la progresión técnica desde el dibujo inicial hasta el manejo del óleo clásico y la escultura avanzada.
  3. Colectivo Cliché: Agrupación de egresados y estudiantes orientada al paisajismo y los rasgos autóctonos, buscando la integración con otras escuelas de arte del norte peruano.

4. Innovación Tecnológica, Arte Conceptual y Espacios Colectivos

La pintura regional dialoga de igual forma con las tendencias contemporáneas y los nuevos soportes.

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                        VANGUARDIA LAMBAYECANA      

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      KICHI BERGER                                  ANTULÍN TELLO  

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   │ Pintura Digital                              │ Arte Conceptual  

   │ (Soporte: MS Paint)                           │ (Soportes mixtos, │

   │ Poesía y Filosofía│                             reciclaje y     

                                                   sátira social)  

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  • Kichi Berger (Pintura Digital): Desplaza el lienzo físico hacia el entorno digital al emplear el programa MS Paint para crear composiciones cargadas de color, poesía y reflexiones filosóficas.
  • Antulín Tello (Arte Conceptual): Creador multidisciplinario que interviene soportes reciclados (como botellas) combinando dibujos, poemas y etiquetas para articular críticas medioambientales y denuncias sobre el consumo contemporáneo.
  • Colectivo Moche (Raíces y Colores): Agrupación que en abril de 2026 organizó la muestra Raíces y Colores en el Palacio Municipal por el 191° aniversario de Chiclayo, reuniendo a creadores locales e invitados de Cajamarca, Piura, La Libertad y Ecuador.

5. El Reclamo Histórico: Una Escuela Superior para Lambayeque

A pesar del dinamismo mostrado por sus artistas consagrados y emergentes, la comunidad plástica de la región mantiene una demanda histórica unánime: la creación de una Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes en Lambayeque. La consolidación de esta institución resulta indispensable para evitar la migración forzada de jóvenes talentos a otras provincias y garantizar la preservación, investigación y proyección de la identidad cultural norteña.

Referencias Bibliográficas

  • Agencia Andina (2013). Hoy inauguran exposición colectiva de artistas plásticos lambayecanos en Pimentel.
  • Agencia Andina (2013). Lambayeque rinde homenaje a la madre con exposición de artes plásticas y visuales.
  • Canal de YouTube de Nikita Shardin Flores. Arte lambayecano para el mundo: Orlando Chero Rojas.
  • Ministerio de Cultura / Plataforma del Estado Peruano (2013). Artistas lambayecanos presentes en Ruraq Maki, hecho a mano.
  • Semanario Expresión (Edición N° 612). Artista lambayecano expone en Museo Tumbas Reales: El pincel de Ñañake.
  • Semanario Expresión (Edición N° 801). Perci Izquierdo: "Quiero dar a conocer al mundo las riquezas de Lambayeque a través del arte".
  • Semanario Expresión (Edición N° 803). Notas Cortas - En la inmensidad del color.
  • Semanario Expresión (Facebook, 2025). El reconocido artista plástico lambayecano Juan Carlos Ñañake conversó con Expresión sobre el proceso de elaboración de la escultura del papa León XIV.